Equilibrio
Las formas se acercan sin amontonarse. Entre un objeto y otro permanece el espacio necesario para sentirse bien.

La mesa deja espacio a su alrededor. Los muebles se aproximan con mesura, los tonos se responden y cada ambiente conserva un punto donde la mirada puede descansar. Esta casa nace del deseo de hacer sencillo el regreso, preparando proporciones y materiales capaces de acompañarnos sin reclamar atención constantemente. Al entrar, querríamos percibir una disponibilidad serena, la sensación de poder encontrar nuestro propio paso.
Hay días que nos reparten entre muchas cosas. Llegamos a la noche todavía dispersos en los lugares recorridos, en las palabras dichas, en los compromisos que quedaron abiertos. Equilibrio se imagina para el momento en que buscamos recogernos: dejar el bolso, abrir las cortinas, sentarnos cerca de alguien. Gestos cotidianos que, dentro de un espacio acogedor, pueden devolvernos una pequeña unidad.
La habitación, entretanto, se llena de nuestras presencias. Una silla cambia de sitio, una manta queda desplegada, un vaso encuentra su lugar sobre la mesa. La armonía se vuelve vivida y, por eso, más querida. Nos gusta pensar en una casa lo bastante amable como para contener nuestros días distintos, dejando que cada persona reencuentre, cada vez, su propia manera de estar bien.
