Quinte
Una pared cambia la escena, un material transforma la atmósfera. Serán nuestros gestos los que den vida a los ambientes.

Una pared da profundidad al dormitorio, un revestimiento acompaña el paso, una combinación de materiales cambia el tono del espacio. Quinte es una casa hecha de lugares para habitar con todo el cuerpo: sentarse, apoyarse, atravesar, detenerse. Las superficies preparan pequeños fondos para la vida cotidiana, como escenas que esperan recibir el movimiento imprevisible de las personas.
A veces, un gesto sencillo observado de cerca contiene una historia entera. Alguien que elige qué ponerse antes de un encuentro importante; una persona que espera a otra preparando el café; el regreso a la cama después de cerrar una ventana. Querríamos que el diseño acompañara esos momentos con cuidado, ofreciendo espacios capaces de hacernos sentir presentes y cómodos dentro de lo que sentimos.
Con los años cambiarán los protagonistas de los días, las costumbres, los objetos. Las paredes seguirán recogiendo fragmentos de luz y de memoria, volviéndose cada vez más íntimas. Quizá un día, al mirar una habitación vacía, nos parezca ver todavía a alguien pasar. También esa es la delicada fuerza de una casa: conservar una presencia sin poder retenerla.
