Verdemare
Un verde profundo enlaza las habitaciones, como el recuerdo de un lugar donde nos hemos sentido bien.

El verde profundo aparece entre superficies claras y detalles luminosos, creando ecos que acompañan el recorrido de una habitación a otra. Encuentra una cortina, el borde de un espejo, un pequeño objeto elegido con cuidado. Verdemare toma forma como una memoria de colores: algo que reconocemos enseguida, aunque todavía no sepamos a qué recuerdo pertenece.
La imaginamos en las primeras horas de un día libre. Los pasos son lentos, una ventana ya está abierta, alguien prepara el desayuno mientras el resto de la casa sigue durmiendo. Hay momentos en que sentirse bien significa, sencillamente, no tener que apresurarse. Los materiales y las tonalidades buscan acompañar esa libertad, dando a los ambientes un carácter relajado y cercano.
La claridad entra y cambia el tono del verde, que durante un rato parece guardar toda la frescura de la mañana. Después, las habitaciones se llenan de gestos y de voces, como ocurre cada día. Permanece aquel matiz encontrado al despertar: un pequeño lugar interior al que volver más tarde, cuando necesitemos recuperar la calma.
